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domingo, 19 de febrero de 2017

Artículos, ensayos, crónicas... (para descansar de las novelas)


La leyenda del hijo que rescató a su mamá
Cuento publicado en "El Cultural" de "La Razón
(8 de julio de 2017)

Las legendarias nueve preguntas de Eterna Cadencia:
(20 de enero de 2017)


 Una definición de la novela en 30 voces de la Generación Inexistente
Texto publicado en Literal. Latin American Voices
(15 de febrero de 2017)

Una preparación de la novela
Texto publicado en la revista "Luvina"

La parábola del futuro de Don DeLillo
En la revista Tierra Adentro (noviembre 2016)

La envidia literaria como recurso
Columna publicada en Multitud

"La hermosa catástrofe"
Crónica publicada en el semanario La ciudad de Frente.

100 protagonistas de la Generación Inexistente
Artículo y lista publicados en Literal. Latin American Voices
(20 de abril de 2016)

La Generación Inexistente
Ensayo publicado en "Laberinto", suplemento del periódico Milenio
(Marzo de 2008)

El largo camino entre A y B
Nota sobre la burocracia cultural y políticas públicas aparecida en Letras Libres
(Noviembre 2015)

Mis lecturas mexicanas 2012
Reseñas sobre novelas y libros aparecidos durante 2012 en México. Publicadas en Lado B
(6 de enero de 2013)

Mis lecturas mexicanas 2015
Reseñas sobre novelas y libros aparecidos durante 2015 en México. Publicas en Lado B
(5 de enero de 2016)

Presuntuoso afán
Memoria sobre Daniel Sada aparecida en Lado B
(21 de noviembre de 2012)

La espectacularidad del jazz en Cholula
Crónica aparecida en Lado B.
(2 de mayo de 2016)

Soy fan de Sex&theCity
Texto aparecido en la revista Soho

Insomnio o vida mundana; o el monstruo de las 18 horas
Columna (de seis) aparecida en la revista Crítica
(24 de julio de 2012)





miércoles, 10 de junio de 2015

Todo lo que querías saber sobre "Las bestias negras" pero temías preguntar




Notas y entrevistas sobre la novela "Las bestias negras" han aparecido:


Mis mejores lecturas de 2015
Silvia Madero en Letrarte

En UniRadio
Heber Quijano sobre "Las bestias negras:


Algunos tópicos en "Las bestias negras" de Jaime Mesa
Édgar A. G. Encina

Las bestias negras en: Las diez novelas mexicanas de 2015 según Sin Embargo.
"Un hecho nimio de la burocracia cultural da rienda a una historia donde el poder y la fama se constituyen en verdaderos monstruos que sacan lo peor de los personajes involucrados.
Hay una ciudad pequeña. Un actor venido a menos. Un funcionario corrupto que maneja a su antojo un presupuesto magro pero contundente. Hay también ausencia de una instancia regidora que ponga las cosas en su sitio y así los hechos se desencadenan con furia y sin destino para complicar la vida y mostrar los rostros ocultos de una sociedad inerme." Mónica Maristain.

En los libros del 2015 según Antonio Ortuño:

En La Jornada:
Logra escritor una rabiosa disección de cómo revienta un burócrata cultural perverso

En El Universal:
Jaime Mesa buceó en los abismos del poder

En Sin embargo:
"Las bestias negras" es mi novela más política: Jaime Mesa

En Bunker Pop:
"Las bestias negras" de Jaime Mesa

Novedades literarias en Bunker Pop:
A Jaime Mesa lo conocemos por sus novelas:  Rabia (2008), y Los predilectos (2013), ambas publicadas por Alfaguara y que le han bastado para establecerse como uno de los escritores mexicanos, menores de 40 años, con mejor reputación.

En Sopitas:
Las bestias negras (+ entrevista a Jaime Mesa)

La ciudad de Frente
Jaime Mesa: “Pretendo escribir el libro que no ha sido escrito”

Política y otras tragedias
Todo sobre "Las bestias negras"

Letras Explícitas
Defensas y mezquindades

En Canal 22
El escritor habla sobre su literatura urbana, sus conflictos que tendría al no vivir en provincia y como es que utiliza la política en su libro.

Gandhi
Jaime mesa se vende

Revista Lee +
Jaime Mesa y sus bestias negras

Notimex
Poder y sexo

Periódico Central
Presenta Jaime Mesa su nueva novela "Las bestias negras"

Letras Libres
Adelanto del primer capítulo

Confabulario de El Universal
Adelanto del segundo capítulo

Divergente
Jaime Mesa en "Las bestias negras" vuelve para enfrentar nuevamente a su monstruo predilecto: el vacío que hay detrás de la necesidad de reconocimiento, fama y poder.

Intolerancia
Eliseo de la Sota maneja la cultura hasta que una revelación de su homosexualidad lo coloca contra las cuerdas.

Más por Más
Novedades literarias

El Sol de México
Letras al minuto: Las bestias negras

Reseña en Revista de la Universidad de México
El trabajo perfecto

El Sol de México
Falso glamour

Reseña en Letrarte
Las bestias negras

Reseña en revista Crítica (página 178)
Tradición y modernidad por Alejandro Badillo

La Jornada de Oriente
La bestia y la novela

Reseña en el blog español Libros que voy leyendo
Las bestias negras

En el periódico Reforma
"Soy un hombre feliz y sin quincena"
Enlace libre

"Historias de cubículo y oficina"
Heber Quijano

En "El siglo de Torreón"







martes, 9 de julio de 2013

Los predilectos (Alfaguara, 2013)

Me han llegado los ejemplares de mi nueva novela "Los predilectos" (Alfaguara, 2013). Estoy feliz. En septiembre se podrá conseguir en librerías.




«Estamos donde ustedes quieren estar,
en el único sitio del mundo que vale la pena,
y no significa nada.»


lunes, 1 de abril de 2013

Cómo se escribe una novela... Curso.Taller.Jaime.Mesa


Curso-taller:
“Cómo se escribe una novela” y/o “Como elaborar un proyecto de novela”

Imparte: Jaime Mesa





Duración: 8 semanas (16 horas)
Inicio: 10 de abril de 2013 y luego cada miércoles
Horario: 18:00 horas
Cupo mínimo: 6 personas

Informes:
Departamento Cero
Calle 3 Oriente 407 int. 0
Tel. 2222150521/ 2224426685
depto.cero@gmail.com
FB: Departamento Cero
Twitter: @DeptoCero 

Temario
* ¿Por qué escribir otra novela?
* ¿Qué buscan cuando leen una novela?
* Nociones generales de la escritura de la novela
* La novela sólo nace del deseo de escribir una novela. (“La preparación de la novela” de Roland Barthes)
* Creación de personaje (personajes tridimensionales según Lajos Egri)
* Aspectos de construcción de una historia
* Cuatro modelos de construcción dramática (Syd Field, Dwight Swain, Antoine Cucca, Lajos Egri)
* La importancia de los arranques en una novela
* Trabajar cada frase (Colm Tóibín, Daniel Sada)
* La búsqueda de los grandes temas existenciales (“El arte de la novela” de Milan Kundera)
* Las posibilidades narrativas de la imagen (Ángel Albarrán, Diane Arbus)


jueves, 28 de febrero de 2013

Departamento Cero: cursos y talleres de fotografía y literatura


En abril empezamos en Departamento Cero, cursos y talleres de novela, cuento, literatura fantástica, periodismo narrativo.

En el cartel está la información y los datos de contacto.

Ahí nos vemos.


jueves, 2 de agosto de 2012

Literatura escrita por mujeres: Caja de Pandora




Curso: "Caja de Pandora", literatura escrita por mujeres que impartirá Paola Gómez
El 21 y 28 de agosto, y el 4, 11 y 18 de septiembre de 5 a 7 pm en Casa del Escritor, Puebla.

Se revisarán textos de:

Virginia Woolf (Relatos. Fragmentos de Una habitación propia.)
Marguerite Duras (Escribir)
Clarice Lispector (Lazos de familia “Amor”,  “Devaneo y embriaguez de una muchacha” y Crónicas escogidas)
Alejandra Pizarnik (Selección de poemas y fragmentos de diario)
Amy Hempel (Selección de cuentos The complete stories of Amy Hempel)
Miranda July (Selección de cuentos No one belongs here more than you)
Valeria Luiselli (Los ingrávidos)
Vivian Abenshushan (Ensayo escogido de Una habitación desordenada)


viernes, 27 de abril de 2012

La sonrisa de la desilusión


La vocación de ser feliz
(Texto sobre el libro de ensayos La sonrisa de la desilusión, Tumbona, Guillermo Espinosa)

Jaime Mesa

Desde hace algún tiempo la literatura en México se volvió una cosa seria que habla de cosas serias. De esta forma, el humor quedó excluido, pienso, por dos asuntos que se relacionan: el humor no es cosa seria porque estamos acostumbrados, por falta de pericia técnica e ignorancia dramática, a que el humor no sea una cosa seria.
           Me explico.
          Si en una escena, digamos un festín de la corona inglesa, justo cuando la reina se va a sentar, alguien le quita la silla, y la mujer real cae, el primer impulso es reír. Y en esto consisten la mayoría de los desplantes humorísticos de nuestra literatura, es decir, gags, pedacitos cuyo sentido inicia y se acaba en una anécdota chistosa o ridícula, una ocurrencia que se desvanece para encadenarse con otra y con otra sin mayor expansión. En cambio, si el escritor relata lo que sigue a continuación del accidente, lo que hay después de la “carcajada”, la incomodidad posterior de los comensales (por dios, la reina sigue en el suelo), el miedo atroz de los sirvientes y de quien retiró la silla, etcétera, lo que conseguirá, alejado de ese pedacito de humor, es el drama. La progresión dramática, el trastocamiento de una carcajada en una mueca de temor.
Pero conseguir esto, arriesgarse a trabajar esta progresión del drama requiere talento, oficio y conocimiento del alma humana. Así, estamos acostumbrados a un chiste por aquí, a otro por allá. Risas aisladas que entran en una categoría primaria que a los escritores les sirve para hacer más amena su historia, o lo que cuentan, antes de entrar a los temas serios.
No es gratuito, entonces, que Guillermo Espinosa declare entre sus autores preferidos a Laurence Sterne y su inigualable Tristram Shandy, o al Tom Jones de Henry Fielding; o que su educación literaria haya evolucionado en gran parte en Estados Unidos. Es decir, su tradición proviene de esas fuentes donde el trabajo del humor es una constante. Porque el humor, y esto lo saben los ingleses, pero también lo saben autores como David Foster Wallace, es una de las construcciones más inteligentes para protegernos, para evadir o para aceptar, entre otros, el miedo a la muerte. Y esto, el análisis y reflexión acerca de la muerte, o de los peligros que todos los días nos acechan, es revisar, por supuesto, una zona central de la condición humana. Este libro pertenece, así, a la estirpe de esos discursos narrativos que desde una aparente seriedad, y quizá por ella, desencadenan carcajadas y risas ante la conjunción o el sometimiento de “lo rígido” que se presenta como una caricatura de la seriedad, y no como su bandera. La sonrisa de la desilusión, entonces, se emparenta con el humor serio de los mejores escritores, del inicio del Tristram Shandy, cuando se presenta, con un tono serio y erudito, y luego descubrimos que no es más que un simple embrión antes de nacer.
Lo que ha construido Guillermo Espinosa en el libro de ensayos literarios La sonrisa de la desilusión es un artefacto de defensa personal. El mundo es salvaje y peligroso, parece decir entre líneas el autor, y declaro mis zonas de confort, y golpeo con un mazo mis filas y fobias, para salvarme de alguna forma. El miedo a los finales (la muerte, las rupturas amorosas, la edad adulta que destruye la infancia, incluso las mudanzas) es el gran tema de este libro. Su forma, es la exposición obsesiva de distintos motivos como la paternidad: “Quiero recuperar mi infancia de la única manera en que creo posible: en la de alguien más”; la culpa o el temor a Dios; o el motivo que los engloba a todos: la construcción de un mundo seguro, no cómodo, pero sí libre de peligros, dudas y crecimiento (que es otro nombre de la muerte). “Algo tienen las recetas que me tranquilizan”, dice Guillermo Espinosa. Durante todo el libro acudimos a la lectura de “frases matonas”, de sentencias, en apariencia hijas del sarcasmo, pero que se alejan del cinismo amargo de la mayoría de lo que se escribe hoy en día y que proviene de la desilusión y la desesperanza. La constante en este libro, también, es el optimismo, una ilusión casi alegre y tierna que le permite al humor deambular sin exageraciones o chistes de cuatro pesos. 
El autor tiene el conocimiento, y nunca lo oculta, de su propia fragilidad. Además, se sabe un ser obsesivo y neurótico. Y proclama en cada rincón la construcción de la estabilidad, divino tesoro, “extraño los matrimonios por conveniencia”, dice en alguna parte. Y mientras uno ríe con los argumentos que sostienen esa sentencia, entiende que detrás de todo aquello yace el miedo a la pérdida del amor, a su búsqueda, pero también a la necesidad de él. Si existen los matrimonios por conveniencia quizá la próxima vez no sufra tanto. A la frase hecha de: “vivieron felices y comieron perdices” Guillermo tiene la respuesta eficaz: “La frase es afortunada porque la felicidad puede radicar precisamente en eso: en un par de pollos fritos”. Y su impostada amargura, que es más bien una crítica certera hacia los aparatos artificiales de alegría, prosigue así: “La felicidad a ultranza, la capacidad de ver el lado bueno de las cosas, el no hay mal que por bien no venga, me llenan de escepticismo e incluso de indignación”. Son declaraciones inteligentes maceradas con la experiencia y la aceptación del dolor y del deseo de sobrellevarlo. De sobrevivir.
Eso sí, Guillermo Espinosa revisa todos los ángulos, no pide historias ñoñas o, si las pide, también está alerta a sus peligros. Dice: “La felicidad ha sido ascendida recientemente a derecho humano universal. Promulgadora de atrocidades cotidianas como el turismo, por ejemplo, o la vocación profesional; la expectativa de la gran felicidad nos orilla a una comodidad mediocre en la que esperamos su arribo sin riesgo”, este es el peligro de vivir una vida cómoda. Ese fragmento encierra la huída de la estabilidad pero sobre todo la necesidad de ella. Esa dicotomía que siempre ha hundido al espíritu humano. “A pesar de todo, tengo todavía la vocación de ser feliz”, dice trágicamente en otro momento.
Guillermo ha construido este libro hablando a cada rato del pasado, disfrazándose, casi, de un viejito aletargado con aquello de que “el tiempo pasado fue mejor”. La obsesión de Guillermo con su niñez es notoria, y ahí la memoria (esos rasgos confusos de lo que creemos saber) y el abismo de la infancia se conjuntan para tratar de fundar un lugar habitable, esos olvidos y aciertos de la mente y el recuerdo, crean de una manera falsa pero feliz, un escudo para vivir.
         El espacio desde donde Guillermo Espinosa crea este libro es la soledad, haciéndolo un laboratorio óptimo para la consecución de obsesiones y neurosis, “Estaba confinado a mi propio yo y eso, lo sabemos, hace que pensemos un poco de más y un poco más torpemente, sobre problemas bizantinos”.
         Desde esa soledad, desde la nebulosa de la infancia, desde esa declaración del yo no ficcionalizado (es Guillermo, Memo, siempre quien habla), La sonrisa de la desilusión logra un acierto mayor, trascender su individualidad para describir una zona, a un grupo de personas, con una cartografía en común: el miedo, la culpa, la necesidad de buscar confort y seguridad. De lo que habla, también, este libro es de gente que está llegando o ya llegó a la mitad de su vida. Es decir, de treintones melancólicos que se afanan en lo imposible: tener un final feliz.
           Es curioso cómo se lee este libro. Incluso el propio autor lo describe rumbo al final: en un libro de ensayos, casi siempre, el lector lee realmente al autor. No como en una novela, donde la etiqueta de “Ficción” hace creer que lo que sucede ahí tiene que ver con “otras personas” y que, si acaso, el novelista es sólo el catalizador, el filtro. En un libro de ensayos, esta distancia entre el narrador y el lector no existe y entonces un libro de ensayos es una autoconfesión firmada. No se puede leer de otra forma más que como “la verdad”, no una verdad, como en la ficción, sino como la verdad, en este caso, del autor. De esta forma, La sonrisa de la desilusión mezcla el ensayo de ideas con la literatura de la memoria, estas son “Las memorias trágicas y cómicas de Guillermo Espinosa”, donde el mundo ideal tiene un bar donde el cantinero sabe tu nombre.
Recuerdo una de mis primeras pláticas con Guillermo, cuando éramos más jóvenes, sobre el desarrollo, sobre todo la domesticación obligatoria de su fobia a volar. La dedicación con la que, con un sentido común trastocado, y con toda naturalidad, me platicaba su empastillamiento para no influenciarse por la conciencia de que podría morir o algo peor (siempre hay algo peor para un neurótico) predijo la existencia de este libro. 
Eso fue hace mucho tiempo. Y la hazaña, la feliz hazaña, es que Guillermo Espinosa haya conseguido un libro como ya no se escriben en este país: sin intelectualizar los temas, rodeado de un conocimiento amplio (pero discretamente expuesto) de la cultura popular y erudita, sí, pero sobre todo, basada en el conocimiento de las propias fragilidades que la infancia y el miedo nos han dejado y que nos convierten en lo que somos. Un libro cuya principal fortaleza es la declaración universal de la fragilidad y los medios que tenemos para combatirla. Y el humor, demuestra Guillermo, es una de las victorias pírricas más felices, que permite observar con cuidado los temas verdaderamente importantes para (esto aterrará a Guillermo) poder morir algún día en paz.


martes, 6 de marzo de 2012

Una forma de vida: Amélie Nothomb, la gran pregunta del siglo

La nueva novela de Amélie Nothomb ("Una forma de vida", Anagrama) me interesa porque emprende un trabajo con un tema fundamental para los narradores de este siglo: lo que se escribe, la ficción, resulta ser menos interesante (literariamente y vitalmente hablando) que los relatos de protagonistas-narradores que desde el lugar de los hechos, o ateniéndose a la memoria, "cuentan su propia historia".

En este caso, hay un trabajo con un soldado norteamericano en Irak que le escribe a "Amélie Nothomb" pidiéndole "un poco de comprensión" ante sus males.

La autora, desde la barrera que los autores de este siglo han emprendido, para no atender "lo que le interesa a la gente" y concentrarse en sí mismos, le manda, como respuesta, sus libros dedicados. El soldado le escribe de nuevo y le hace la gran pregunta de este siglo: "Querida Amelie Nothomb: Gracias por sus novelas. Qué quiere que haga con ellas."

Aunque luego hay sutilezas al respecto, esta pregunta es básica para entender el distanciamiento entre lectores y escritores; es decir, por qué la gente ya no lee, y por qué los relatos de "viva voz" le están ganando la partida a la ficción.