El texto completo aquí.
martes, 31 de enero de 2012
La generación de la crisis, por Alejandro de la Garza en Nexos
El texto completo aquí.
martes, 10 de enero de 2012
"El grito eterno" en Nexos
Aquí mi colaboración para Nexos: El grito eterno.
jueves, 5 de enero de 2012
"No existe una generación de escritores mexicanos nacidos en la década de 1970"
"Si algún rasgo ostentan en común es su desconfianza por el concepto de generación", dice Roberto Pliego en su columna "Otros puntos cardinales", publicada por Nexos. Enseguida pasa revista a algunos títulos y autores de la llamada, de muchas formas, Generación Inexistiente, No Generación, Generación Atari y demás.
"Arriesgo una lista en riguroso orden alfabético: Orfa Alarcón, Luis Jorge Boone, Fernando de León, Rubén Don, Bernardo Esquinca, Bernardo Fernández, Agustín Goenaga, Rogelio Guedea, Jorge Harmodio, Julián Herbert, Paulette Jonguitud Acosta, José Mariano Leyva, Luis Felipe Lomelí, Brenda Lozano, Mayra Luna, Jaime Mesa, Emiliano Monge, Guadalupe Nettel, Antonio Ortuño, Gerardo Pina, Antonio Ramos Revillas, Ximena Sánchez Echenique, César Silva Márquez, Gonzalo Soltero, Daniela Tarazona, Gabriela Torres Olivares, Magali Velasco, Carlos Velázquez, Nadia Villafuerte, Juan Pablo Villalobos. Nacieron en las décadas de 1970 y 1980 y son narradores. Muchos de ellos han sido premiados, becados, promovidos por el Estado editor. Unos cuantos pasean ya sus libros por España, Inglaterra, Chile, Argentina. Son huéspedes de casas pudientes, del Fondo de Cultura Económica, Conaculta, Random House Mondadori, Alfaguara, Tusquets, Planeta, Sexto Piso, Almadía. Reniegan del espíritu de grupo. Defienden con elocuencia su exclusiva particularidad, su tenaz individualidad. Son mexicanos, son preferentemente del norte y del centro del país y parecen anunciar el arribo de imitadores y seguidores que amenazan multiplicarse como gremlins (continúa)"
viernes, 23 de diciembre de 2011
Cuento Retribución para los corazones rotos en Letras Libres

Este cuento fue escrito por entregas para el blog de Letras libres.
Se llama "Retribución para los corazones rotos" y está inspirado en una historia de Pedro Ambriz que me contó su hija.
Televisión, ¿la permanencia voluntaria? en Nexos

Aquí mi texto para Nexos. Hablaré sobre la televisión y sus demonios pero, también, sobre sus ángeles. Esta es la primera entrega.
Playlist para azotarse

Pues aunque podría funcionar bien para el último día del año, lo pongo de una vez. Apareció en el blog de Letras Libres en octubre. Aquí, una propuesta de una lista de canciones para recibir el azote.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Hoy se murió Daniel Sada...
Imitación de Matsuo Basho
José Watanabe
Fuimos rebeldes audaces. Yo lo convencí de la nueva moral que ni aun yo tenía, y huimos sin
ceremonia ni consentimiento. Ella trepó ágilmente a la grupa de mi caballo y así cabalgamos
hasta las primeras estribaciones de la sierra. Bordeábamos los poblados y con ramas
desgajadas íbamos cubriendo nuestras huellas. Nos detuvimos en una aldea cuyo nombre
alude a la contemplada limpidez del río que la atraviesa.
Había clara luz de la tarde cuando el posadero nos abrió la pesada puerta de palo. A pesar de
reconocer en él a un hombre sin suspicacias, le mentimos nuestros nombres. Le encargué una
buena habitación para nosotros y cuidados para nuestro caballo. Ella, azorada y hambrienta,
mordía a mi lado una manzana.
El cuarto era blanco y olía a resinas de eucalipto. Aunque ofrecido con excesiva modestia por
el posadero, allí hallamos seguridad. Desde el pie de nuestra ventana los trigales ascendían
hasta las faldas riscosas donde pastaban los animales del monte. Las cabras se perseguían
con alegre lascivia y se emparejaban equilibrando peligrosamente sobre las agujas rocosas.
Ella cerró la ventana y yo empecé por desatar su largo cabello.
Fuimos rebeldes y audaces. Sin embargo, ahora nos perdonan nuestras familias y nos
perdonamos nosotros mismos. Nuestro hogar ha sido tardíamente consagrado. Eso es todo.
Nunca traicioné otras grandes verdades porque quizá no las tuve, excepto el amor que me
hizo edificar una casa, excepto el amor que nunca debió edificar una casa.
A veces pienso cabalgar nuevamente hasta esa posada y colgar en su puerta estos versos:
En la cima del risco
retozan el cabrío y su cabra
Abajo, el abismo.
(De El huso de la palabra)
