
Aquí mi texto para Nexos. Hablaré sobre la televisión y sus demonios pero, también, sobre sus ángeles. Esta es la primera entrega.


Imitación de Matsuo Basho
José Watanabe
Fuimos rebeldes audaces. Yo lo convencí de la nueva moral que ni aun yo tenía, y huimos sin
ceremonia ni consentimiento. Ella trepó ágilmente a la grupa de mi caballo y así cabalgamos
hasta las primeras estribaciones de la sierra. Bordeábamos los poblados y con ramas
desgajadas íbamos cubriendo nuestras huellas. Nos detuvimos en una aldea cuyo nombre
alude a la contemplada limpidez del río que la atraviesa.
Había clara luz de la tarde cuando el posadero nos abrió la pesada puerta de palo. A pesar de
reconocer en él a un hombre sin suspicacias, le mentimos nuestros nombres. Le encargué una
buena habitación para nosotros y cuidados para nuestro caballo. Ella, azorada y hambrienta,
mordía a mi lado una manzana.
El cuarto era blanco y olía a resinas de eucalipto. Aunque ofrecido con excesiva modestia por
el posadero, allí hallamos seguridad. Desde el pie de nuestra ventana los trigales ascendían
hasta las faldas riscosas donde pastaban los animales del monte. Las cabras se perseguían
con alegre lascivia y se emparejaban equilibrando peligrosamente sobre las agujas rocosas.
Ella cerró la ventana y yo empecé por desatar su largo cabello.
Fuimos rebeldes y audaces. Sin embargo, ahora nos perdonan nuestras familias y nos
perdonamos nosotros mismos. Nuestro hogar ha sido tardíamente consagrado. Eso es todo.
Nunca traicioné otras grandes verdades porque quizá no las tuve, excepto el amor que me
hizo edificar una casa, excepto el amor que nunca debió edificar una casa.
A veces pienso cabalgar nuevamente hasta esa posada y colgar en su puerta estos versos:
En la cima del risco
retozan el cabrío y su cabra
Abajo, el abismo.
(De El huso de la palabra)

"Se ha dicho que los hombres se convierten en nombres, recuerdos, nostalgias acaso sombras, cenizas, polvo, nada…
Pero la historia sí los recoge no solamente en la muerte, sino biográficamente al cruzar en nuestro caso, por Puebla.
Despiertan aunque sabemos que 'duermen también los dormidos'…
Poblanos o no, aquéllos que por su vida y acciones se incorporaron a la poblanidad, como Catarina de San Juan, Juan de Palafox y Mendoza, el Padre Clavijero, en el mundo novohispano y en el cercano siglo XX, de Alconedo a Serdán, pasado por una larga lista estelar de militares, políticos, intelectuales, pintores y poetas como Mier y Terán, Negrete, Comonfort, Zaragoza, Lafragua, Barreda, Arrieta, Manuel María Flores, aparecen aquí y ahora en entrega personal y de ideales.
La mayoría falleció de muerte natural, pero hubo un suicidio, un fusilamiento, dos verdaderos homicidios y una muerte más dramática que ninguna.
El objetivo es la historia como testigo, lección y reconocimiento en el número cabalístico de trece personajes. (PAP)"