martes, 13 de octubre de 2009

ciento cincuenta monos

Aquí está la liga a las 110 páginas de la revista argentina (digital) Ciento cincuenta monos que publicó un capítulo de mi novela. Ojo a la ilustración de la página 15 de Alejandro Kechichian Maggio.

martes, 6 de octubre de 2009

Vacío

Tanto tiempo ya.
Escuchando cuartetos de Philip Glass por Kronos Quartet...
Corrigiendo dos artículos...
Leyendo a un autor peruano...
La novela, en una breve pausa...

Extraño Facebook...

martes, 30 de junio de 2009

Un corazón desbordante

"Leo una y otra vez las páginas del libro que escribí cuando era joven. Hace ya tanto tiempo... Yo era ingenuo. Veintiún años y enamorado. Un corazón desbordante y una cabeza exaltada. ¡Creía que podía hacerlo todo! Por extraño que eso pueda parecer hoy, que ya no soy capaz de hacer nada."
Nicole Krauss

viernes, 19 de junio de 2009

"El libro negro" de Ortuño

Mi querido Antonio Ortuño acaba de inaugurar este blog: http://composta.net/ellibronegro/

lunes, 1 de junio de 2009

Facebook, Twitter, Blog

Con la incorporación de Facebook y Twitter a nuestros tiempos y espacios virtuales el Blog se ha convertido en una zona más tranquila donde se seleccionan para "postear" temas o textos más serenos. Facebook y Twitter funcionan como filtros para lo efímero y lo superficial. Allá dejamos el segundo a segundo, el comentario social, el instante eterno; acá, en el blog, se dejan los textos dirigidos a otro tipo de lector, éste, con más calma que el maniático, histérico y neurótico usuario de Facebook y Twitter no tiene.
Hace unos meses las discusiones sobre la cantidad de basura que se publicaba en los blogs estaban a la orden del día. Ahora eso queda sin sentido ante las toneladas descomunales de palabras que se publican en Face y Twi.
Tres niveles de la realidad en la que se reparten los usuarios.

domingo, 17 de mayo de 2009

Richard Yates y la "Era de la Ansiedad"



"Éste es el misterio de Richard Yates: ¿Qué hizo posible que un escritor tan respetado, e incluso muy querido por sus pares, un escritor capaz de conmover tan profundamente a sus lectores, cayera tan pronto en el olvido y dejara de editarse tan rápidamente? ¿Cómo es posible que un autor cuyo trabajo definía el desvarío de la 'Edad de la Ansiedad' tan diestramente como Fitzgerald lo hizo con la 'Era del Jazz', un autor que influyó en los iconos literarios americanos como Raymond Carver y Andre Dubus, entre otros, un autor tan rotundo y franco en su prosa y en la elección de los caracteres, pueda tan solo encontrarse hoy clasificado en el fondo polvoriento del nivel más bajo de la sección de ficción de tiendas de libros de segunda mano? ¿Cómo puede ser que nadie lo sepa? ¿Cómo puede ser que nadie haga nada por solucionarlo?"

Steward O'Nan

martes, 14 de abril de 2009

El "gran tema"

"Un escritor joven afirma con entusiasmo que ha encontrado el 'gran tema', asegura que sabe sobre qué escribirá. Aún no ha descubierto que ese 'gran tema' no existe. Lo realmente arduo no es saber qué escribir, sino saber, de una vez y para siempre, cómo escribir."
Sándor Márai

jueves, 9 de abril de 2009

La novela

"Una novela puede ser una manera de ponerse en las cosas para entenderlas, para contruirlas o reorganizarlas. Para recordarlas o conjurarlas. Es una manera de ser que dura lo que dure esa novela. Exige cosas que a lo mejor uno habitualmente no hace. Imprime curiosidades y percepciones específicas (que se recordarán luego como una etapa pasada)."
María Luisa Puga

martes, 7 de abril de 2009

Vivir un rato

Corregir implica enfrentarte al que fuiste. Al escritor y, sobre todo, a los personajes que fuiste. Si escribir debe ser un salto al vacío, corregir se presenta como escalar por los muros imaginarios que rodean el vacío. Corregir es ir a contracorriente de quien has dejado de ser pero cuyo recuerdo permanece como una segunda piel, como una fiebre nocturna, o como una carta de amor que alguien encuentra en una caja luego de una mudanza.

Si escribir es el frenesí de colocar piedras para construir algo, corregir es golpear con un mazo esa pared de noches sin dormir, obsesiones y ausencia de vida. Corregir es la vida. Con sus rutinas, con su sabor agridulce, con sus mañanas grises y sus noches en el octavo piso de un hotel frente al mar.

Cuando escribo siento hormigas que corren por las venas. El éxtasis triunfal de quien abre una rendija y logra colar una idea que creyó imposible de decir. Cuando corrijo siento el tedio de los 300 días verdaderos del año, cuando la emoción pasa y cuando la tristeza de evapora. El día a día. Cuando sólo existen los pulmones jalando aire, el tum-tum-tum monótono del corazón, los riñones heridos por la silla incómoda y un ardor en los ojos. Cuando las ojeras obligan a la gente a decirte que todo estará bien pero no es cierto. Cuando sólo vas, sabiendo que van 17 días y faltan 283 de lo mismo. Y entonces, a pesar del tedio de corregir día a día, el café sabe mejor, los besos se sienten como se deben sentir, y alguien llega a casa después de trabajar y se acuesta junto a ti y tú no quieres huir sino quedarte. Ya no hay fuga. Hay permanencia en la vida.
La mejor parte de corregir es que, por fin, luego de un tiempo de excitación creativa puedes relajarte y ponerte a vivir un rato.

martes, 31 de marzo de 2009

Aquí, ahora

¿Cuándo estamos listos?
¿Y para qué estamos listos?