martes, 14 de abril de 2009

El "gran tema"

"Un escritor joven afirma con entusiasmo que ha encontrado el 'gran tema', asegura que sabe sobre qué escribirá. Aún no ha descubierto que ese 'gran tema' no existe. Lo realmente arduo no es saber qué escribir, sino saber, de una vez y para siempre, cómo escribir."
Sándor Márai

jueves, 9 de abril de 2009

La novela

"Una novela puede ser una manera de ponerse en las cosas para entenderlas, para contruirlas o reorganizarlas. Para recordarlas o conjurarlas. Es una manera de ser que dura lo que dure esa novela. Exige cosas que a lo mejor uno habitualmente no hace. Imprime curiosidades y percepciones específicas (que se recordarán luego como una etapa pasada)."
María Luisa Puga

martes, 7 de abril de 2009

Vivir un rato

Corregir implica enfrentarte al que fuiste. Al escritor y, sobre todo, a los personajes que fuiste. Si escribir debe ser un salto al vacío, corregir se presenta como escalar por los muros imaginarios que rodean el vacío. Corregir es ir a contracorriente de quien has dejado de ser pero cuyo recuerdo permanece como una segunda piel, como una fiebre nocturna, o como una carta de amor que alguien encuentra en una caja luego de una mudanza.

Si escribir es el frenesí de colocar piedras para construir algo, corregir es golpear con un mazo esa pared de noches sin dormir, obsesiones y ausencia de vida. Corregir es la vida. Con sus rutinas, con su sabor agridulce, con sus mañanas grises y sus noches en el octavo piso de un hotel frente al mar.

Cuando escribo siento hormigas que corren por las venas. El éxtasis triunfal de quien abre una rendija y logra colar una idea que creyó imposible de decir. Cuando corrijo siento el tedio de los 300 días verdaderos del año, cuando la emoción pasa y cuando la tristeza de evapora. El día a día. Cuando sólo existen los pulmones jalando aire, el tum-tum-tum monótono del corazón, los riñones heridos por la silla incómoda y un ardor en los ojos. Cuando las ojeras obligan a la gente a decirte que todo estará bien pero no es cierto. Cuando sólo vas, sabiendo que van 17 días y faltan 283 de lo mismo. Y entonces, a pesar del tedio de corregir día a día, el café sabe mejor, los besos se sienten como se deben sentir, y alguien llega a casa después de trabajar y se acuesta junto a ti y tú no quieres huir sino quedarte. Ya no hay fuga. Hay permanencia en la vida.
La mejor parte de corregir es que, por fin, luego de un tiempo de excitación creativa puedes relajarte y ponerte a vivir un rato.

martes, 31 de marzo de 2009

Aquí, ahora

¿Cuándo estamos listos?
¿Y para qué estamos listos?

martes, 24 de marzo de 2009

Una de la Sontag...

"¿Por qué es importante escribir? Principalmente por egoísmo, yo supongo. Porque quiero ser esa persona, una escritora, y no porque haya algo que tenga que decir. ¿Aunque por qué no también por eso? Con un poco de construcción del ego —como el fait accompli [hecho consumado] que es este diario— yo ganaré a través de la confianza de que [yo] tengo algo que decir, que debe ser dicho."

Clase turista

Olvidé decirlo. Vine a Europa como turista. No contemplé las calles ni los museos con una pose reflexiva ni saqué grandes conclusiones. Me tomé dos fotos con la torre Eiffel atrás y probé la Royal Cheese. Compré postales y me divertí mucho. La compañía que tuve fue magnífica y mis distintos anfitriones (ningún escritor ni pintor ni artista) una abogada, una doctora en filosofía medieval, otro en literatura, un comerciante y músico me hicieron quedarme quieto y cómodo con mi ser turista.
Y bueno, qué le voy a hacer, creo que el mejor país no está allá afuera. Mi viaje transcurrió en el confortable hastío del estudio que tengo en mi departamento en Puebla. No salí de ahí. Decidí quedarme y, así, gozar de Europa de una manera magnífica. Sí, ya sé, tengo los visados en el pasaporte y el boleto de vuelta (qué alivio).
Ya me tocará salir cuando vaya a alguna reunión y le cuente a la gente de las maravillas de otros lugares que, claro, ya conocen, ya han visto en el cine o en documentales o en internet.
En fin.

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Acaso hay algo allá afuera?


Canceladas las reflexiones exprés que suele escribir la gente que no escribe y que se muestra indiferente cuando Yazmina Reza pregunta con ironía al viajero entusiasmado: "¿Qué? ¿Acaso hay algo allá afuera?" vaya esta imagen que muestra que, efectivamente, no hay nada allá afuera.
Todo, en efecto, está dentro.
Por eso son tan habituales esas conversaciones costumbristas donde la gente que va a otro país se queja de que todo está muy caro, y hace notar con sorpresa ciertas manías que tienen las personas lejos de su terruño. También es magnífico el comentario de que están hartos de tanto "arte europeo" y saturados del viaje. Esa es la conciencia del turista, que se desplaza, que huye, que cambia de país queriendo cambiar de cabeza.
El viajero, aunque lleva pasaporte, vuela en avión, no se va nunca. Se queda. Está en sí mismo y en cada recorrido deambula más por su cabeza que por el país en turno. Así, cuando regresa encuentra que no se ha ido. Sabe, aunque no ha estudiado economía, que en otro lugar las cosas pueden o no ser más caras y paga el precio. Va a los museos buscando sus obras favoritas y no a conocer si no a reconocer.
Lo único realmente importante al viajar es adquirir la conciencia de extranjero, sentirse extranjero por un tiempo. Sin embargo, los músicos, escritores, pintores, vamos, los artistas y los científicos habitualmente tienen esa conciencia aún en su propio país y desde pequeños.
Así que, quizá, la burla de Yazmina sea más verdadera de lo que podríamos aceptar.
¿Realmente hay algo allá afuera?


jueves, 5 de marzo de 2009

Waves and radiation

"--Mi vida es o bien-o bien. O bien mastico chicle normal o bien mastico chicle sin azúcar. O bien mastico chicle o bien fumo. O bien fumo o bien gano peso. O bien gano peso o bien me dedico a subir corriendo las gradas del estadio.
--Suena a vida aburrida.
--Espero que dure eternamente -dijo."
Don DeLillo.

viernes, 20 de febrero de 2009

Nunca París

De vuelta de un viaje exprés a Buenos Aires me encuentro con otra feliz invitación: más de una semana en París para ir al Salón del Libro donde, entre actividades de otros 40 escritores, Daniel Sada presentará su L'odysse barbare (Porque parece mentira la verdad nunca se sabe).
El motivo del viaje es extraordinario.
Mi plan también incluye unos dos días de Louvre, D’Orsay, el Arco del triunfo; dos días de cementerios, Montparnasse pero, sobre todo, seguir escrupulosamente la lista que Elena, mi amiga argentina, diseñará con el París antiturista. En el cronograma figura un viaje al centro de la tierra, es decir, la renuncia a ese 5 por ciento de construcción subterránea del museo de las catacumbas y aventurarme por estrechos pasadizos (conocidos por muy poca gente) donde, cuentan, uno puede ver el torrente de polvo, desechos y huesos de los cementerios cayendo frente a sus ojos (sé que a R le encantaría este paseo). Quizá vaya a la "piscina", donde el agua es pura y fresca. También me han citado a las 5 de la tarde de un martes en la terraza de un café que aún no conozco para un encuentro extrañísimo.
Además, tendré una reunión con dos traductores y veré amigos con los que no hablo en mucho tiempo. Todo esto sin mencionar al extraordinario personaje que me ha acompañado en los últimos viajes sorpresa que he hecho y que esta vez tampoco se ha negado a mi invitación.
Luego viene Madrid y Barcelona pero no tengo ni tendré ningún plan anticipado.
Tres años me negué ir a París, a pesar de la oportunidad, por razones que no vienen al caso ahora. Quizá encuentre allá al fantasma de Page Painful, no sé.
Quizá vea a Page a los ojos, quizá no.
Lo que sí sé es que no le tomaré una foto posando junto a la torre Eiffel.

domingo, 15 de febrero de 2009

Conformismo

"Conformismo: cuando el ser humano no trata de sintonizar con la realidad, sino con los hechos. ¿Qué es la realidad? Dicho brevemente: nosotros mismos. ¿Qué son los hechos? Dicho brevemente: los absurdos. La relación entre ambos, dicho brevemente: la vida moral, el destino. O bien: no existe tal relación, se aceptan los hechos, la serie de casualidades y se produce la adaptación a ellos."
Imre Kertész