lunes, 25 de marzo de 2019

Disculpas públicas




Ante los sucesos de los últimos días, quiero declarar lo siguiente, partiendo de que no minimizo lo que esto me hace sentir y pensar. 

Pero quiero enfatizar que en este momento lo que pasa por mí me parece lo menos importante, no así lo que antes pasó conmigo. 
Lo urgente, sin embargo, es cómo se sienten las mujeres en general y cómo se sienten las mujeres que ante mis acciones resultaron vulneradas. 

No ha sido mi intención generar miedo ni inseguridad, como tampoco abonar en algo que ya no debemos permitir: la violencia y el acoso machista.
Y, sin embargo, lo he hecho.

Por eso pido perdón, franca y directamente. Y a todas aquellas a quienes mis acciones les hayan provocado cualquier tipo de malestar. Debo entender —lo entenderé revisando mi machismo y buscando una masculinidad sana— que el nivel de intensidad permitido en una salida a un bar, en una reunión de trabajo, en una celebración o en una situación cotidiana no lo pongo yo, sino las mujeres que están a mi lado.

No quiero ser esa persona de la que se debe huir porque dice cosas incómodas o fuera de lugar. Como tampoco quiero dejar que mis conductas nocivas dominen mis relaciones con las mujeres, el mundo y conmigo mismo. Voy a revisarme a fondo y a reconstruir todo lo que deba reconstruir.

Pero insisto: quiero disculparme profunda, honesta y reflexivamente. Y, sobre todo, quiero poder estar un día del otro lado. Y que, cuando diga: no están solas y les creemos, puedan creerme también a mí. 
                                                                          
                                                                                  Jaime Mesa


No hay comentarios: